Tendencias

¡A firmar contratos con el alma!

Por Osiris Ceballos

 

Es cierto que la compensación económica o paquete de compensación, juega un rol importante a la hora de escoger un trabajo, pero sentirse bien ejerciendo un rol dentro de una organización, por pequeña o grande que sea, no tiene precio, por eso, y como parte de los cambios que han surgido en el mundo empresarial luego de la pandemia, la firma de un buen contrato psicológico se ha convertido en una tendencia que se instauró por completo, y que es un “deber” considerarla.

 

Elisa Pérez, experta de Recursos Humanos y Coach organizacional, explica que el contrato psicológico hace referencia a todos los compromisos que el trabajador y el empresario adquieren al empezar una relación laboral y que va más allá de lo que figura en el contrato laboral escrito. Una especie de contrato verbal donde prima la confianza mutua y se promueve la fidelidad y la transparencia de ambas partes.

 

“Las nuevas generaciones valoran mucho más el concepto de salario emocional,  que son todos esos beneficios que contribuyen al bienestar integral, mental y físico de quienes trabajan en una organización. Son los beneficios que contribuyen al bienestar y la percepción de ser apreciado y valorado por la organización, logrando una integración vida trabajo mucho más saludable. Hoy por hoy ya no se habla de balance vida trabajo, se habla de integración vida trabajo, más aun cuando el teletrabajo y la flexibilidad se han impuesto en el día a día de las organizaciones y las personas”, asegura la experta.

 

Y la Comunicación, siempre presente en todo, también hace parte del contrato psicológico. De hecho Elisa Pérez, la reconoce como el “hilo conductor” para que el contrato psicológico o emocional pueda funcionar de la manera correcta.

 

“Para que el contrato psicológico pueda mantenerse sano, es importante que exista una comunicación constante, tanto formal como informal para evitar incongruencias, rupturas de confianza, además que la organización cumpla con esas promesas y le haga entender o ver al empleado dónde están esas promesas cumplidas”, comenta Pérez.

 

Con el contrato emocional ganan todas las partes, pues las organizaciones que implementan un contrato psicológico se benefician de un equipo más comprometido, más productivo, aspectos que van asociados a: desarrollo, satisfacción, rentabilidad y mejores resultados del negocio.

 

El contrato psicológico o emocional contribuye más y mejor a formar genuinos líderes que inspiran a otros y que logran que sucedan cosas.

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